Inicio de primavera. Una cena en el jardín al comienzo del verano. Ropa limpia.
El carácter más floral y meloso del palisandro se erige implacable ante un sándalo, que presume de su faceta más cremosa y seductora. Se presenta comedido, aunque
firme y consigue fundirse con astucia en sutiles matices de cuero, aportados por el cedro. El ensemble, aderezado con un ligero toque balsámico, desemboca en una
propuesta olfativa armoniosa y equilibrada.





